
Dos situaciones común y normal:
1) Tienes que hacer un pago pero el internet esta super lento o no tienes, así que vas al banco; lo bueno es que eres preferente así que te pones en la fila corta. Delante de tí, hay una señora humilde con dos hijos pequeños. Detrás, una mujere pudiente de la tercera edad. La señora, quién al parecer tiene prisa, se empieza a quejar de lo lento que es el sistema (lamentablemente, lo es) pero empieza a insinuar que la mujer humilde NO puede ser cliente preferente, ¿porqué? Tal vez porque no da el alto para ser preferente o porque no tiene su tarjeta a la vista.
2) Es día de limpieza, así que la señora que hace el servicio (o como algunos llaman despectivamente, la chacha), llega para hacer su trabajo. Empieza a limpiar: barrer, trapear, sacudir, etc. Pero accidentalmente mueve un objeto de su lugar. Sigue con su trabajo sin darse cuenta de la terrible acción que acaba de cometer. Llega cualquier miembro de la familia y se da cuenta que aquél objeto NO esta en su lugar, se para en seco en frente de la señora y le empieza a gritar de una manera grosera, alegando que ella NO es nadie para mover y hacer lo que quiera en esa casa.
¿Cúal es el común denominador en las dos situaciones anteriores? Les puedo asegurar que no es la palabra NO. Son las acciones. ¿Pero de parte de quién?, ¿De las personas humildes? o ¿De las personas arrogantes?
Hoy desgraciadamente me tope con ambas situaciones (no mencionaré nombres para no perjudicar a nadie). ¿Saben lo que sentí? Rabia, angustia, vergüenza y tristeza. Somos una sociedad que constantemente nos estamos recriminando los actos. Tratamos de sobresalir de la manera más vil que uno se pueda imaginar. ¿Qué a nadie le queda claro que todos somos iguales?, ¿qué todos somos humanos? Creo que no.
Siempre estamos viendo que color de piel tenemos, que marca de ropa usamos, que celular llevamos, si usan Mac o Sony, dónde vivimos... ¿No es patético? Sólo nos fijamos en lo material, en lo superficial, en lo que se puede reemplazar. ¡Abre los ojos y ve que hay más allá de tu BlackBerry! (y no me refiero a la funda). La tecnología va y viene como la ropa. Lo único que núnca se va y se irá, es lo espiritual (y no me refiero a la religión). Hablo del interior, de lo que nos caracteriza de los demás: la personalidad, el temperamento, el carácter... Yo sé que no puedes ir por la vida tratando de averiguar todas las cualidades de las personas y tratando de conocerlas. Pero tampoco puedes ir juzgandolas por tus ideas o tú parecer.
Ser humilde no es carecer de economía, es tener un amplio conocimiento de los diferentes sentimientos, formas de pensar, de expresarse, de vivir... de los demás. Y núnca juzgarlos. Ahora, ser arrogante no significa tener mucho dinero, hay muchas personas arrogantes de todos los status sociales.
Pueden pensar que estoy loca, fumada, drogada, happy, blue, etc. Ustedes juzgen mi personalidad. ¡Yo invito! Me propuse a escribir esta nota porque me siento arrepentida de todas las veces que yo juzgue a la gente. Porque yo no soy nadie para hacerlo. Porque soy tan insignificantes en este mundo como para darme tal lujo.
Demos el cambio y empezemos mañana. No perdemos dinero, tiempo ni inversión. Ganamos nuestra felicidad y la de los demás.
Y tú ¿para quién trabajas?
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